Autores:
Pilar Perez Yuste. Servicio
de Pediatría. Hospital de Villajoyosa (Alicante)
Fernando Vargas Torcal. Servicio
de Pediatría. Hospital Universitario de Elche (Alicante)
DEFINICION Y CLASIFICACION
PATOGENIA
CLASIFICACION CLINICA
A)
Bocios difusos
1.- Bocio neonatal
2.- Bocio doloroso
a) Tiroiditis aguda
b) Tiroiditis subaguda
c) Tiroiditis linfocitica crónica
3.- Bocio no doloroso
a) Bocio no doloroso con hipotiroidismo
- Dishormonogénesis
- Bocio inducido por drogas
- Bocio endémico
- Tiroiditis de Hashimoto
b) Bocio no doloroso con eutiroidismo
- Bocio simple
c) Bocio difuso con hipertiroidismo
- Hipersecreción de TSH
- Enfermedad de Graves-Basedow
B) Bocio nodular
- Síndromes de neoplasia endocrina múltiple
- Nódulo caliente
- Cancer tiroideo
BIBLIOGRAFIA
La OMS ha definido el bocio como un aumento del lóbulo lateral del tiroides que excede el tamaño de la falange terminal del dedo pulgar del paciente (7).
La clasificación basada en el tamaño y aceptada por la OMS es la siguiente:
GRADO 0: Ausencia de bocio.
GRADO 1: Tiroides palpable:
1a.- Bocio palpable pero no visible con el cuello
en extensión.
1b.- Bocio palpable y visible con el cuello en extensión.
Se incluyen los nódulos, aunque el resto del tiroides sea normal.
GRADO 2: Bocio visible con el cuello en posición normal.
GRADO 3: Bocio voluminoso, que se puede reconocer a distancia
(7).
En los estudios prospectivos realizados con niños escolares se ha encontrado una incidencia de alrededor de un 6%, con un predominio en el sexo femenino (21,30).
El aumento del tiroides puede producirse por tres mecanismos: estimulación por un aumento de TSH o por determinados anticuerpos que podrían estimular la función y el crecimiento tiroideo, en segundo lugar por infiltración de tejido neoplásico o no neoplásico, y por último inflamación por diversos agentes infecciosos o la infiltración linfocitaria en la tiroiditis autoinmune (ésta última puede producir bocio por los tres mecanismos) (12).
a) ESTIMULACION.-
1.-Aumento de la secreción de TSH:
* Alteración en la
hormonogénesis.
* Adenoma productor de TSH.
* Cuadro de resistencia
a hormonas tiroideas.
2.-anticuerpos frente al receptor de TSH.
b) INFILTRACION.-
1.-No neoplásica:
* Quiste.
2.-Neoplasias:
* Adenoma.
* Carcinoma.
* Linfoma.
* Histiocitosis.
c) INFLAMACION.-
1.-No infecciosa:
* Tiroiditis autoinmune.
2.-Infecciosa:
* Bacterias.
* Virus.
* Otros patógenos.
Los bocios se suelen clasificar en nodulares y difusos, aunque algunas enfermedades como la tiroiditis linfocítica crónica y el bocio coloide pueden adoptar cualquiera de las dos formas. A diferencia de los bocios difusos, los nódulos tiroideos con frecuencia necesitan un estudio histológico para excluir la malignidad (19).
Las principales formas de presentación
clínica del bocio difuso son: Bocio Neonatal, Bocio Doloroso y Bocio
no doloroso con Eutiroidismo o con síntomas de Hipotiroidismo o
Hipertiroidismo (19).
CAUSAS:
El bocio neonatal es una patología
poco frecuente pero que puede presentarse como consecuencia de:
1) Tratamiento materno con drogas bociógenas:
Propiliouracilo, Metimazol..., preparaciones hematínicas que contengan
cobalto, sulfonamidas, grandes cantidades de yoduros (expectorantes) (8,19).
Estos niños no precisan tratamiento, a menos que los niveles bajos
de T4 y altos de TSH persistan más allá de 2 semanas. El
tratamiento puede interrumpirse después de 8-12 semanas (8) .
2) En los errores congénitos en la síntesis
de hormona tiroidea hay una tendencia a desarrollar bocio, que puede estar
presente ya al nacimiento (19).
3) Enfermedad de Graves neonatal: La tirotoxicosis
neonatal es rara, debido a la baja incidencia de Graves en el embarazo
y a que menos del 2% de hijos de madres afectas
padecen la enfermedad (16). La mayoría de los casos se
deben al paso transplacentario de anticuerpos frente al receptor de TSH
en una embarazada con historia actual o antigua de enfermedad de Graves
o Tiroiditis de Hashimoto (16). Se puede predecir la aparición de
enfermedad neonatal por la presencia de títulos de TSAb superiores
al 500% de los valores control (32). Recientemente se ha comunicado que
la predicción es más segura cuando se
determinan tanto los TSAb como los TBII (Thyrotropin-(TSH-) binding
inhibitory antibodies) (22,29).
La enfermedad se suele resolver espontáneamente
en 3 a 12 semanas, cuando los anticuerpos desaparecen del suero del niño
(16). En ocasiones la enfermedad tiene un comienzo tardío debido
al paso, además de anticuerpos estimulantes, de anticuerpos bloqueantes
que bloquean el efecto de los primeros (16).
Hay otra forma mucho más rara de Graves
neonatal que se presenta no asociada a enfermedad materna, que se caracteriza
por ser mas severa y más larga, con secuelas a largo plazo. Hay
un aumento de incidencia de enfermedad tiroidea en otros miembros de la
familia y probablemente se debe a la producción por el propio niño
de TSAb (16).
CLINICA:
Los síntomas pueden ocurrir in útero,
al nacimiento, o demorarse hasta 10 días cuando la medicación
antitiroidea transferida de la madre desaparece (16).
La tirotoxicosis puede producir taquicardia fetal,
parto prematuro, bajo peso, microcefalia, protuberancia frontal, facies
triangular, exoftalmos y bocio.
Escasa ganancia ponderal pese a hiperfagia, temblores,
irritabilidad, sudoración, diarrea, rubor, taquicardia y pulsos
saltones, hipertensión. Trombocitopenia, hepatoesplenomegalia, ictericia
e hipoprotrombinemia. En casos severos sin un tratamiento adecuado pueden
producirse arritmias cardiacas , ICC y muerte (8,16).
DIAGNOSTICO:
El diagnóstico debe confirmarse mediante
determinación de niveles altos de T4, T4 li-bre y T3 y bajos
de TSH en suero del recién nacido (8,16).
TRATAMIENTO:
Una taquicardia fetal > 160 después de la
22 semanas de gestación es indicativa de tirotoxicosis fetal. Se
administrarán antitiroideos a la madre ajustando la dosis para mantener
una FC de alrededor de 140 (5).
En el neonato el tratamiento debe iniciarse pronto
con fármacos antitiroideos:
* METIMAZOL: 0.5-1 mg/kg/día.
* CARBIMAZOL: 0.5-1 mg/Kg/día.
* PROPILTIOURACILO: 5-10 mg/Kg/día.
Repartidos en 3 dosis (16).
En los niños severamente enfermos, puede
asociarse PROPANOLOL: 1-2 mg/Kg/día (8,16), habiéndose utilizado
también el Yodo en forma de solución de Lugol: 8 mg= 1 gota
cada 8 horas, para inhibir la síntesis y liberación de hormona
tiroidea .
En casos extremadamente severos se han empleado
los corticoesteroides a dosis antiinflamatorias (16).
Si presenta I.C. será necesaria la digitalización
(16).
El tratamiento puede interrumpirse después de unos meses, ya
que el Graves neonatal se resuelve espontáneamente en 3 a 12 semanas
(8,16).
Lo producen la tiroiditis supurativa aguda, la tiroiditis subaguda y algunos casos de tiroiditis linfocítica crónica (19).
Es una rara enfermedad ya que el tiroides es muy resistente a la infección
(8).
Suele comenzar de forma brusca con dolor en
el cuello irradiado a la mandíbula, fiebre, disfagia, dolor a la
extensión del cuello, eritema y tumefacción dolorosa en la
región del tiroides, y rápida progresión a la formación
de absceso (8,14).
Se acompaña de leucocitosis y positividad
de los reactantes de fase aguda. Las pruebas de función tiroidea
son normales (aunque se ha descrito elevación transitoria de T4)
y los títulos de anticuerpos antitiroideos también (8,19).
La gammagrafía suele mostrar una captación
normal, aunque si la infección está muy localizada puede
apreciarse un área fria en la zona afectada (28).
Debe realizarse aspiración con aguja
fina para identificar el microorganismo infectante e instaurar un tratamiento
antibiótico adecuado. Los agentes etiológicos más
frecuentes son:
Estreptoco, Estafilococo y Neumococo, predominando los Anaerobios:
Bacteroides, Peptoestreptococo y Peptococo (1,28). Cuando se ha formado
un absceso el tratamiento debe ser quirúrgico para evitar una amplia
destrucción de la glándula.
En los casos de episodios recurrentes, sobre
todo cuando el lóbulo izq. es el afectado debe descartarse la existencia
de una fístula congénita del seno piriforme, mediante estudios
con papilla de bario (8,14).
Es de etiología vírica. Inicialmente
puede ser difícil de diferenciar de la tiroiditis supurativa, ya
que presenta una clínica parecida aunque con menor reacción
inflamatoria y fiebre (14).
La VSG puede estar aumentada, pero no suele
haber leucocitosis o es moderada, suele haber un aumento de T4 y T3. La
captación de yodo radiactivo está disminuída o ausente
(8,14).
Los signos y síntomas de hipertiroidismo
persisten 1 a 4 semanas. Después hay un hipotiroidismo transitorio
hasta que se recupera la función tiroidea. El curso total dura de
2 a 9 meses (8).
El tratamiento de los casos leves incluye
el Acido Acetil Salicílico u otros antiinflamatorios. En los casos
más severos, los glucocorticoides a dosis antiinflamatorias (8).
c) TIROIDITIS LINFOCITICA CRONICA:
En algunos pacientes se presenta con moderado dolor cervical e hipersensibilidad de la glándula tiroides, pero la ausencia de fiebre, la VSG normal y los anticuerpos antitiroideos aumetados la diferencian claramente de la tiroiditis subaguda (19).
a) BOCIO NO DOLOROSO
CON HIPOTIROIDISMO:
La desaceleración del crecimiento, la intolerancia al frío, la conducta perezosa, el estreñimiento y la piel seca son manifestaciones comunes de hipotiroidismo (19).
1) DISHORMONOGENESIS:
En niños menores de 6 a. puede desarrollarse un bocio compensador
en pacientes con dishormonogenesis previamente compensada o parcialmente
compensada (8,9).
2)
BOCIO INDUCIDO POR DROGAS:
Es poco frecuente en la infancia pero puede ocurrir en pacientes
que toman grandes cantidades de yoduros, carbonato de litio, amiodarona,
aminoglutetimida, etionamida, antitiroideos. Existen bociógenos
naturales en la semilla de soja y plantas del género Brassicae (col...)
y en algunas aguas (9).
3) BOCIO ENDEMICO:
A nivel de Europa todavía se mantiene como un problema de salud
pública en distintos lugares. La etiología básica
es el déficit dietético de yodo.
Se denomina zona de endemia bociosa aquella en la
que más del 10% de la población general, o el 20% de la población
infantil y juvenil tienen bocio (23).
Puede ocurrir un amplio espectro de manifestaciones
clínicas, desde cretinismo y bocio hipotiroideo a bocio eutiroideo.
Se distinguen dos formas de cretinismo endémico:
el neurológico cuando la lesión ocurre en el primer trimestre
del embarazo, se caracteriza por retraso mental, sordomudez, ataxia, diplejia
espástica y estrabismo. Estos cretinos alcanzan una estatura regular
y una función tiroidea normal o casi normal. Cuando el déficit
de yodo tiene lugar al final de
la vida fetal o tras el nacimiento se produce el cretinismo hipotiroideo
con intenso retraso del crecimiento y del desarrollo sexual, retraso mental
y mixedema. La exploración neurológica es normal y no existe
sordera de percepción. Cerca del 25% de los cretinos hipotiroideos
pre
sentan bocio (3).
CRETINISMO NEUROLOGICO CRETINISMO HIPOTIROIDEO
Retraso mental
Grave
Menos grave
Sordomudez
Presente
Ausente
Diplejia cerebral
Presente
Ausente
Talla
Normal
Import. retraso crecimiento
Signos generales
No signos hipotiroidismo
Piel seca áspera, voz ronca
Reflejos
Excesivamente vivos
Relajación prolongada
E.C.G.
Normal
QRS pequeños
Rx. Extremidades
Normal
Disgenesia epifisaria
Respuesta tratam.
No
Mejoría
4) TIROIDITIS
DE HASHIMOTO:
La T.H. es la causa más común
de hipotiroidismo adquirido en niños mayores de 4 años (9).
Alcanza su máxima incidencia en la adolescencia y predomina en el
sexo femenino (14).
Existe un predisposición genética, siendo frecuente la
presentación dentro de una misma familia de Tiroiditis Linfocítca
Crónica, Enfermedad de Graves e Hipotiroidismo idiopático,
así como un alta prevalencia de anticuerpos antitiroideos circulantes
(9,25). Existe una sociación significativa entre Enfermedad de Hashimoto
y el antígeno HLA-DR3 en
pacientes con tiroiditis atrófica, y entre E.H. y HLA-DR5 en
aquellos con tiroiditis bociógena. Ambas se asocian con el haplotipo
HLA-B8 (17). Ocurre con frecuencia en pacientes con sdr. de Down, Turner,
Noonan y Klinefelter (9,14).
Puede acompañarse de otros procesos
autoinmunes, la asociación más recuente es con la Diabetes
Méllitus (11).
La combinación de Enfermedad de Addison,
Tiroiditis y/o diabetes insulindependiete constituye el SINDROME DE SCHMIDT.
También se puede asociar con otras enfermedades autoinmunitarias
endocrinas o no endocrinas: insuficiencia gonadal, hipoparatiroidismo,
alopecia, vitíligo, moniliasis, anemia perniciosa, púrpura
trombopénica idiopática y nefritis por inmunocomplejos (3,8,11,17,25).
ETIOPATOGENIA:
La T. de Hashimoto forma parte de un grupo
de enfermedades tiroideas autoinmunes que también incluye a la enfermedad
de Graves. No se conoce con certeza cómo los factores inmunológicos
desencadenan el daño tiroideo. Se han descrito varios posibles mecanismos
citotóxicos como citotoxicidad mediada por células dependiente
de anticuerpo, o citotoxicidad directa por L.T. efectores sensibilizados,
o ambos (6,31).
Los anticuerpos antitiroglobulina y los anticuerpos
antitiroperoxidasa, probablemente reflejan el daño del proceso autoinmune
mas que actuar en la patogenia primaria (12). Además muchos de ellos
tienen inmunoglobulina circulante estimulante de crecimiento tiroideo (TGSI).
También pueden tener títulos bajos de otros anticuerpos para
receptor de TSH (TBII y TSI), los anticuerpos bloqueantes del receptor
tiroideo (TBII) pueden contribuir al hipotiroidismo en algunos pacientes
y los anticuerpos estimulantes detiroides (TSI) probablemente sean la
causa del hipertiroidismo presente en algunos enfermos con TLC, conocido
como HASHITOXICOSIS (8,11).
CLINICA:
La mayoría de pacientes se presenta
como un bocio eutiroideo. Otra forma de presentación es como un
hipotiroidismo adquirido primario con o sin bocio, y un 5-10%, sobre todo
adolescentes, tienen signos de hipertiroidismo al comienzo de la enfermedad.
En ocasiones el proceso coexiste con una enfermedad de Graves (9,11,25).
PRUEBAS DE LABORATORIO:
Los resultados de las pruebas de función
tiroidea son variables dependiendo del estadio de la enfermedad.
Al principio la TSH y la captación
de yodo radiactivo están aumentadas pero con T4 y T3 normales, indicando
que la respuesta glandular a la TSH es adecuada para compensar las anomalías
en la biosíntesis hormonal. Se corresponde con la fase de eutiroidismo
(17).
Con el paso del tiempo, la capacidad del tiroides
para responder a la TSH disminuye y la captación de yodo radiactivo
y la T4 sérica alcanzan valores subnormales, la T3 sérica
puede estar ligeramente aumentada; este estadío se ha denominado
hipotiroidismo subclínico (17). Finalmente la T3 también
desciende y el paciente presenta un hipotiroidismo franco (17).
El dato de laboratorio más característico
de la T.H. es la positividad de los anticuerpos antiroideos. En los niños
y adolescentes los títulos son más bajos que en los adultos,
por lo que en los casos dudosos conviene repetir las determinaciones pues
pueden aumentar durante
la evolución de la enfermedad (17).
La prevalencia de ambos anticuerpos llega
al 95% (8).
La biopsia no es necesaria, ya que la clínica
y los datos de laboratorio se correlacionan bien con una biopsia
positiva (17). El paciente será seguido a intervalos de 3 a 6 meses
para controlar el tamaño del tiroides con o sin tratamiento con
tiroxina (12). La gammagrafía no es necesaria; cuando se realiza
es bastante frecuente encontrar distribución irregular del radioisótopo
(25).
CRITERIOS DIAGNOSTICOS:
El diagnóstico de T.H. en pacientes
eutiroideos se basa en una serie de 5 hallazgos característicos:
1) A la palpación, un tiroides aumentado
de tamaño, que incluye con frecuencia el lóbulo piramidal,
de consistencia firme y superficie irregular, enel 80-90% de los pacientes.
2) Gammagrafía tiroidea con distribución
irregular del radioisótopo, en el 60-70%.
3) Títulos altos de anticuerpos antimicrosomiales
y/o antitiroglobulina, en el 90-95%.
4) Defecto de organificación del yodo
en el tiroides, demostrable por un test de descarga con perclorato positivo
en el 60-70%.
5) Un 30-40% tienen un hipotiroidismo compensado
con una TSH elevada y/o un aumento de la respuesta de TSH al TRH.
Dos de estos criterios hacen el diagnóstico
probable, cuatro o los 5 seguro (10).
EVOLUCION:
La evolución de la TLC en niños
y adolescentes es más benigna que en el adulto. Muchos permanecen
eutiroideos durante años, otros sufren atrofia tiroidea progresiva
e hipotiroidismo (14). La remisión espontánea se ha comunicado
en alrededor del 30% de adolescentes (27).
TRATAMIENTO:
Además de los pacientes con hipotiroidismo
se tratarán todos aquellos niños diagnosticados de TLC que
sin presentar signos clínico-biológicos de hipotiroidismo
tienen TSH elevada con 1-2 mcg/Kg/día de L-Tiroxina (12).
En los casos de bocios pequeños en
los que no se encuentra ninguna alteración hormonal (TSH no elevada),
el tratamiento con tiroxina no supone ninguna ventaja (12). Es conveniente
realizar una valoración de la función tiroidea 2 veces al
año inicialmente, después una al año, mientras la
tiromegalia y los ac. antitiroideos estén presentes.
No hay acuerdo general en cuanto a la duración
del tratamiento del bocio eutiroideo debido a TLC., la mayoría lo
mantienen durante aproximadamente 2 años para disminuir el tamaño
glandular, evitando la interrupción del tratamiento durante los
años escolares y el brote de crecimiento de la adolescencia. Pero
posteriormente si desaparece la tiromegalia y los anticuerpos se puede
ensayar un periodo sin tratamiento, excepto en los pacientes que se presentan
con hipotiroidismo avanzado sin bocio (12).
La aparición de asimetría o
el aumento importante en la nodularidad durante el tratamiento puede indicar
la coexistencia de un cáncer tiroideo (14).
b) BOCIO NO
DOLOROSO CON EUTIROIDISMO:
La Tiroiditis de Hashimoto y el bocio simple o coloide son las causas principales del bocio eutiroideo.
Se define a cualquier aumento tiroideo no asociado con hiper o hipotiroidismo
no resultante de un proceso inflamatorio o neoplásico, que se presenta
de forma esporádica en regiones sin bocio endémico (17).
Predomina en el sexo femenino (7-9:1) y ocurre
más frecuentemente durante la adolescencia o el embarazo. Se da
con mayor frecuencia en varios miembros de una misma familia (17). Su etiopatogenia
es desconocida. Tradicionalmente se admitía la hipótesis
de que el bocio era consecuencia de la estimulación prolongada por
la TSH durante un periodo de producción de hormonas tiroideas subóptima.
Se ha propuesto una hipótesis alternativa al comprobar en algunos
pacientes la presencia de inmunoglobulina estimulante del crecimiento tiroideo
(TGSI) que estimula el crecimiento del tiroides pero no estimula la actividad
de la
adenilatociclasa tiroidea, como lo hace la TSH y la IgG del Graves.
Ello puede explicar porqué el tiroides no es hiperfuncionante (14,21).
CLINICA: Es la 20 causa más frecuente de bocio difuso no tóxico (14). Muchas veces es un hallazgo casual en la exploración física porque el paciente suele estar asintomático y eutiroideo. El bocio suele aparecer en los primeros estadios de la pubertad siendo el agrandamiento moderado y simétrico y la consistencia blanda, a veces contiene un nódulo sólido o quístico (14,19). En la TLC el bocio suele ser más firme y de superficie granulosa (19). El bocio simple a menudo regresa de forma espontánea, pero a veces persiste y en la edad adulta puede dar lugar a un bocio multinodular (19).
LABORATORIO: La TSH, T4 y T3 están dentro
del rango normal, pero la relación T3/T4 y la Tiroglobulina a menudo
están aumentadas reflejando un defecto en la yodación
de la tiroglobulina (17). La captación de yodo radiactivo suele
ser normal y los anticuerpos antitiroideos no detectables. La gammagrafía
y la ecografía no son necesarias a menos que
hayan nódulos (14).
TRATAMIENTO: Un bocio coloide voluminoso puede beneficiarse de un ensayo de supresión con hormona tiroidea en un intento de prevenir la futura formación de nódulos (14,19). La cantidad de hormona tiroideadebe ser tal que las concentraciones de TSH no se reduzcan tanto como las consistentes con tirotoxicosis (17). El tratamiento se mantendrá al menos durante dos años .
c) BOCIO
DIFUSO CON HIPERTIROIDISMO:
1) HIPERSECRECION
DE TSH:
En raras ocasiones el hipertiroidismo
puede asociarse con hipersecreción de TSH. Se han descrito dos síndromes:
* TUMORES HIPOFISARIOS SECRETORES DE
TSH.- Son muy raros, la mayoría son adenomas cromófobos o
basófilos. Las manifestaciones propias de la localización
del tumor son manifiestas, incluyendo: cambios visuales, atrofia óptica,
hidrocefalia y amaurosis.
El nivel de la subunidad alfa de la TSH está elevada. No hay
respuesta de TSH al TRH exógeno (8).
* RESISTENCIA HIPOFISARIA A LA HORMONA
TIROIDEA.- Es un síndrome de resistencia selectiva hipofisaria al
efecto de feedback negativo de la T3 sobre la liberación de TSH.
Los hallazgos de la enfermedad tiroidea
autoinmune están ausentes y los niveles de TSH son inapropiadamente
elevados en relación con las concentraciones de T3 y T4.
A diferencia de los pacientes con tumores
hipofisarios secretores de TSH, el nivel de la subunidad alfa de la TSH
no está elevado y la respuesta de TSH al TRH está aumentada(8,27).
* Algunos pacientes con TIROIDITIS LINFOCITICA
CRONICA se presentan con tirotoxicosis moderada.
2) ENFERMEDAD DE GRAVES-BASEDOW:
La enfermedad de Graves es la
causa más frecuente de hipertiroidismo en la infancia, aunque apenas
un 5% de los casos de Graves se presentan en edades inferiores a los 16
años (16). Es 5 veces superior en las niñas que en los niños
(34).
Al igual que la tiroiditis de Hashimoto
ocurre en personas que tienen una predisposición genética
a una anormalidad en su sistema de vigilancia inmune (16).
Se trata de un bocio hiperplásico
difuso resultante de la producción de un anticuerpo dirigido
contra el receptor de la TSH, una inmunoglobulinas de la clase IgG, que
activan la adenil ciclasa iniciando una cadena de reacciones que conducen
al crecimiento tiroideo, e
hipersecreción de hormona (16).
CLINICA:
SIGNOS Y SINTOMAS PORCENTAJE
Bocio
99
Taquicardia
83
Nerviosismo
80
Presión de pulso aumentada
77
Hipertensión
71
Exoftalmos
66
Trémor
61
Aumento de apetito
60
Pérdida de peso
54
Soplo tiroideo
53
Sudoración aumentada
49
Hiperactividad
44
Soplo cardiaco
43
Palpitaciones
34
Intolerancia al calor
33
Fatiga
16
Dolor de cabeza
15
Diarrea
13
El comienzo puede ser insidoso en forma
de labilidad emocional e hiperactividad, que pueden atribuirse a otra causa
como posible síndrome de déficit de atención. En ocasiones
son remitidos al psiquiatra por los cambios de humor y las explosiones
emocionales (16). Excluyendo la pérdida de peso y la fibrilación
auricular que son más frecuentes en adultos el resto de signos y
síntomas se presentan con una frecuencia similar (16).
En todos los niños con Graves
está presente un bocio difuso, no doloroso, de consistencia blanda
a firme, uniforme y simétricamente aumentado, puede oirse un soplo
a nivel del tiroides y cuello (16).
La oftalmopatía raramente
es severa. Algunas de las manifestaciones oculares son secundarias a
la hiperactividad simpática: mirada fija y una apertura palpebral
aumentada debido a la retracción del párpado superior y un
párpado retrasado en la mirada hacia abajo. Estos signos mejoran
con el Propanolol y desaparecen cuando el paciente está eutiroideo
(16,34).
DIAGNOSTICO:
Los niños que se presentan con
el cuadro clínico típico de la tirotoxicosis incluyendo el
bocio difuso y la oftalmopatía, no ofrecen lugar a dudas en cuanto
al diagnóstico (16).
Algunos niños pueden tener un
comienzo insidioso, un aumento de tiroides inapreciable y ausencia de hallazgos
oculares. Los hallazgos que facilitarán el diagnóstico
son:
Evaluación de la velocidad de
crecimiento y la edad ósea (ambas aceleradas) (18).
Los test de laborario iniciales deben
incluir determinación de T4, T4 libre, T3 que están elevadas
y de TSH, que debe estar frenada. Si sólo la T3 está elevada
con una TSH suprimida, puede ser un estadio temprano de tirotoxicosis (16).
Aunque no es necesario el test de TRH
desde la introducción de los nuevos ensayos de TSH mucho mas sensibles,
los pacientes con tirotoxicosis tienen una respuesta de TSH a la TRH ausente
o deprimida (16).
Los anticuerpos frente al receptor de
TSH (TRAb), son importantes para el diagnóstico y tienen un valor
predictivo sobre la posibilidad de recaída al finalizar el tratamiento
antitiroideo (16).
La gammagrafía con I123 muestra
una glándula aumentada de tamaño con hipercaptación.
No es necesaria para el diagnóstico. Tampoco lo es la ecografia
(16).
TRATAMIENTO FARMACOLOGICO:
Los antitroideos utilizados son los
derivados de las tioureas que inhiben la síntesis de hormona tiroidea
al inhibir la actividad de la peroxidasa tiroidea. El propiltiouracilo
además inhibe la conversión periférica de T4 a T3
. El carbimazol actua por conversión a metimazol.
El Metimazol tiene una vida media más larga que el PTU (16).
Aunque el principal efecto de las drogas
antitiroideas es controlar la sobreproducción hormonal hasta que
ocurra una remisión espontánea, estas drogas pueden tener
algunos efectos inmunosupresores dosisdependiente (16).
______________________________________________________________________
ANTITIROIDEOS:
DOSIS INICIAL D. MANTENIMIEN. INTERVALO
(mg/Kg/día)
(mg/Kg/día)
PROPILTIOURACILO
4-6
1-3
8h.
METIMAZOL
0.4-0.6
0.1-0.3
8 ó 12h.
CARBIMAZOL
0.5-1.5
0.1-0.3
8H.
______________________________________________________________________
El efecto de estos fármacos es
lento porque no inhiben la liberación de hormona, por lo que no
serán efectivos hasta pasadas de 3 a 12 semanas. Durante este periodo
se pueden aliviar los síntomas de tirotoxicosis asociando betabloqueantes,
siendo el de elección es el
Propanolol: 0.5-2 mg/Kg día, en tres dosis (16).
Los efectos secundarios del tratamiento
con antitiroideso se presentan en el 5 a 10% de los niños:
EFECTOS SECUNDARIOS MENORES: Erupciones
cutáneas, granulocitopenia transitoria, alopecia, náuseas,
cefalea, parestesias, artralgias.
EFECTOS SECUNDARIOS MAYORES: Síndrome
Lupus-like, glomerulonefritis
y hepatitis.
Cuando se presentan erupciones cutáneas
de bebe interrumpir el tratamiento unos días e iniciarse con una
droga alternativa. La granulocitopenia, suele ser transitoria y no es necesario
interrumpir el tratamiento a menos que sea persistente o se acompañe
de manifestaciones clínicas sistémicas de agranulocitosis.
Cualquiera de los efectos tóxicos
graves requieren interrumpir el tratamiento y cambiar a una forma alternativa,
hay que advertir a la familia de su posible aparición (16).
TRATAMIENTO FARMACOLOGICO: DURACION,
CONTROLES, INDICADORES DE REMISION.-
La mayoría de los autores
europeos se inclinan por un tratamiento inicial prolongado al menos
1.5-3 años, en dosis suficientes para suprimir la función
tiroidea y la administración simultánea de L-tiroxina a dosis
sustitutivas para evitar el hipotiroidismo (4). Este método puede
inducir mayor incidencia de reacciones secundarias tóxicas porque
se utilizan dosis superiores (34). Otro método consiste en ajustar
la dosis de antitiroideo a la respuesta clínica y bioquímica
individual, para mantener el estado eutiroideo. Este método puede
relacionarse con niveles de hormona tiroidea anormales con más frecuencia,
debido a los niveles cambiantes de TSI, y al utilizar dosis menores con
una menor incidencia de remisión (34).
El primer control debe realizarse
al 1.5 mes de iniciado el tratamiento y después cada 3 meses, valorando
el perfil tiroideo y el hemograma. Al año se contolarán ademas
los TRAc y los anticuerpos antitiroideos (4).
Son indicadores de remisión:
la normalización de las hormonas tiroideas, de la TSH y su
respuesta a la TRH, la normalización de los anticuerpos frente al
receptor de TSH y la reducción del tamaño de la glándula
tiroidea (20).
Tras la supresión del tratamiento,
hemos de continuar revisando al enfermo cada 4-6 meses (18).
Un 40% de los casos recidivan;
si esto ocurre iniciariámos un nuevo ciclo de tratamiento farmacológico
y si fallara nuevamente nos plantearíamos un tratamiento con yodo
radiactivo o con cirugía (16). Aunque existen discrepancias en cuanto
a la preferencia de uno u otro tratamiento por el temor a los posibles
efectos cancerígenos y anomalías genéticas en la descendencia.
Se ha probado que el tratamiento con yodo radiactivo es un tratamiento
efectivo y seguro (12,13,16).
La dosis oral administrada oscila
alrededor de 10 mCi (13).
Las ventajas del I radiactivo
son su fácil administración (oral), ausencia de necesidad
de una droga antitiroidea y la alta proporción de solución
permanente del hipertiroidismo. Algunos pacientes necesitan más
de una dosis. La mayor consecuencia del I131 es el hipotiroidismo que ocurre
en el 10-20% de pacientes en el primer año tras tratamiento, y posteriormente
un 3% por año (16).
CIRUGIA: Se reserva para aquellos niños en los que ha fracasado el tratamiento médico y se oponen a la administración de I radiactivo. El paciente debe recibir u tratamiento previo con antitiroideos (16).
SEGUIMIENTO: Los niños tratados con antitiroideos presentan hipotiroidismo en alrededor del 10%. El hipotiroidismo es más frecuente en niños tratados con I radiactivo o cirugía. Sea cual sea el tratamiento los niños requieren seguimiento a lo largo de la vida por posible recaída del hipertiroidismo o por desarrollo de hipotiroidismo (16).
Los nódulos tiroideos son
masas localizadas de consistencia firme y claramente diferenciadas dentro
de la glándula tiroidea. Son frecuentemente asintomáticos
y pueden ser únicos o múltiples. Pueden aparecer en una glándula
tiroidea normal o asociados a un bocio difuso (2). Su importancia radica
sobre todo en la posibilidad de que se trate de un carcinoma tiroideo.
Por esta posibilidad de malignidad todo nódulo tiroideo requiere
una cuidadosa y completa evaluación (19).
El bocio nodular es una patología
poco frecuente en la edad pediátrica, siendo la prevalencia
de malignización de los NT en niños de un 15-20% (2), el
carcinoma papilar tiroideo el responsable de mas del 80% de lesiones malignas
en esta edad. La relación entre niñas y niños es de
2:1 menor que en edades posteriores (2).
ETIOLOGIA:
*Bocio coloide nodular.
*Tiroiditis linfocitaria
crónica.
*Quiste tiroideo.
*Tumores tiroideos.
*Absceso tiroideo.
*Otras: hemiagenesia tiroidea,
linfadenopatías, quiste tirogloso, quistes derivados de arcos branquiales.
El bocio coloide nodular y la
tiroiditis linfocítica crónica son las causas más
frecuentes de nódulo en la edad pediátrica (2).
SIGNOS CLINICOS A FAVOR DE BENIGNIDAD:
Algunos datos de la historia clínica y la exploracion nos pueden orientar a favor de que un bocio nodular sea benigno:
1) Los nódulos múltiples, especialmente cuando están incluídos en un bocio difuso, es más probable que dependan de un bocio coloideo o de una TLC. Aunque hay que tener en cuenta que es posible que varios nódulos malignos palpables puedan confundirse con un bocio multinodular benigno.
2) Si un lóbulo está aumentado de tamaño y el otro no puede palparse, la causa más probable es una hemiagenesia tiroidea, el único lóbulo presente puede estar hipertrófico y dar el aspecto de un nódulo.
3) Síntomas de tirotoxicosis o hipotiroidismo se ven frecuentemente en la enfermedad autoinmune no en el cáncer.
4) Un nódulo blando, bien delimitado, generalmente es un quiste benigno coloide o adenomatoso.
5) Un nódulo que produce
dolor agudo orienta a lesión inflamatoria o a hemorragia intraglandular.
Aunque la degeneración
de un carcinoma a veces origina necrosis y hemorragia de forma que el nódulo
se vuelve blando y doloroso.
6) La dureza generalizada de toda la glándula indica a menudo que se trata de una TLC (19).
CARACTERES CLINICOS DEL CANCER TIROIDEO:
1) Antecedente de radiación
externa del cuello. El cáncer tiroideo suele desarrollarse en el
30% de pacientes expuestos a una radiación cervical durante
la infancia de 300 a 1500 rads. No se sabe con certeza si las dosis menores
o la exposición a radiación gamma después de una explosión
nuclear guardan relación con el cáncer tiroideo. En contraste
la exposición a 10.000 rads, como se produce con el tratamiento
de la enfermedad de Graves con I131 no se ha señalado como causa
de cáncer tiroideo, este nivel de exposición causa la muerte
celular antes que puedan desarrollarse cambios malignos.
2) Un nódulo único,
duro irregular, indoloro o solo ligeramente hipersensible, en un tiroides
por lo demás normal, es muy sospechoso de una lesión maligna.
Sin embargo algunos cánceres
tienen consistencia como de caucho y son lisos de manera que pueden confundirse
con nódulos coloides benignos.
3) El crecimiento persistente de un nódulo tiroideo en pocos meses, especialmente durante el tratamiento supresor con hormona tiroidea, indica neoplasia.
4) La progresión rápida del aumento de volumen de los ganglios linfáticos profundos en la parte anterior del cuello, cerca del tiroides o en las cadenas traqueoesofágicas o yugular profunda, sugiere carcinoma.
5) En el 12-30% de los pacientes pueden presentarse en el momento del diagnóstico metástasis pulmonares.
6) La ronquera y la parálisis laríngea son manifestaciones tardías que indican extensión del tumor a la laringe o bien al nervio recurrente laríngeo.
7) La historia familiar de carcinoma
medular familiar o los signos dismórficos del síndrome de
neuroma mucoso permiten el diagnóstico en etapa temprana de la infancia
del carcinoma medular de tiroides, causa rara de cáncer en niños,
que suele ser manifestación del síndrome de neoplasia endocrina
múltiple:
SINDROMES DE NEOPLASIA
ENDOCRINA MULTIPLE:
A.-SINDROME DE SIPPLE (men 2a):
-Carcinoma medular tiroideo.
-Feocromocitoma (generalmente
bilateral).
-Hiperparatiroidismo.
B.-SINDROME DE NEUROMA DE MUCOSAS (MEN 2b):
-Carcinoma medular tiroideo.
-Feocromocitoma.
-Signos dismórficos característicos:
hábito de Marfan, mandíbula prominente, labios gruesos y
abiertos, defromidades esqueléticas (escoliosis, pectum excavatum,
pies cavos). Neuromas en mucosas de ojos, lengua, mucosa oral y labios.
Pueden existir neurofibromas y manchas "café con leche", ganglioneuromas
múltiples intestino (19).
DIAGNOSTICO DIFERENCIAL:
Tras la historia y la exploración
física se requieren una serie de exámenes complementarios
para llegar a identificar la naturaleza del nódulo con una certeza
razonable (2):
DETERMINACIONES SERICAS DE TSH,
T3, T4 Y AC. ANTITIROIDEOS:
La elevación de la TSH,
con niveles bajos de T4 y T3 en un paciente con NT sugiere hipotiroidismo
y es prácticamente diagnóstico de TLC, sobre todo si además
los ac. antitiroideos son positivos.
La elevación de T3 y T4
con TSH suprimida asociada a NT es prácticamente diagnóstica
de Nódulo Autónomo Hiperfuncionante generalmente benigno
(enfermedad de Plummer) (2).
RADIOGRAFIA CERVICAL Y DE TORAX:
En el carcinoma papilar es frecuente
la presecia de cuerpos de psamoma que se manifiestan como calcificaciones
finas en las radiografías cervicales.
La radiografía simple de
tórax es importante por la posibilidad de metástasis pulmonares
(2).
DETERMINACIONES DE MARCADORES TUMORALES:
TIROGLOBULINA Y CALCITONINA:
La tiroglobulina puede elevarse
en el carcinoma papilar y en el folicular de tiroides , pero también
en patologías benignas como la TLC. Su utilidad no es por tanto
diagnóstica sinó de seguimiento del cáncer tiroideo.
No está indicada su determinación de forma sistemática
en todos los NT a no ser que exista una razón adicional para sospechar
esta enfermedad (2).
Si hay antecedentes familiares
de Sdr. de Sipple o signos clínicos de sdr. de neuroma de mucosas,
a partir de los 5 años (según algunos autores, en el
síndrome de neuroma de mucosas habría que comenzar a partir
del año) y anualmente se realizará una prueba de estimulación
de calcitonina con Calcio o Pentagastrina (por via IV. en 10 segundos de
0.5 microgramos/Kg. Se toman muestras de sangre antes y 2 y 3 min. después),
los valores máximos diagnósticos de calcitonina son diferentes
según los laboratorios. En caso de valores patológicos hay
que efectuar una tiroidectomía total, incluso en ausencia de bocio
palpable. La prueba es positiva en presencia de hiperplasia de células
principales, estadio premaligno, o de tumor sólido (24).
ECOGRAFIA CERVICAL:
Complementa a la gammagrafía.
Puede revelar nódulos< de 1 cm de diámetro y determinar
si son:
1) Sólidos: potencialmente malignos.
Quístico: rara vez maligno (en ocasiones
lesiones quísticas solitarias pueden ser malignas).
Sólido-quiste: potencialmente maligno.
2) Si es solitario o hay múltiples quistes o nódulos.
3) Si es homogéneo o heterogéneo en ecogenicidad (2,12).
GAMMAGRAFIA TIROIDEA:
Es la prueba más útil
en el diagnóstico diferencial del nódulo tiroideo. Permite
clasificarlos en función de su capacidad de captación del
radionúclido en comparación con el resto del tejido tiroideo
normal en :
- Calientes: malignos menos del 1%.
- Frios: malignos alrededor 50%.
- Templados: malignos menos del 5% (2).
El isótopo preferido es
el I123, el tecnecio 99 produce menos radiación del tiroides tiene
inconveniente de que el carcinoma diferenciado de tiroides a veces capta
suficiente Tc99m como para aparecer como nódulo caliente, además
expone a más irradiación a otras
zonas del organismo (19). La limitación de la escintigrafía
es que podría no detectar un nódulo < 1 cm. de diametro.
Generalmente representan Adenomas
foliculares benignos, con un riesgo muy bajo (<1%) de malignidad. Son
muy raros en las dos primeras décadas de la vida (8).
La función tiroidea de
estos pacientes es variable. La mayoría son eutiroideos. Raramente,
uno o múltiples nódulos funcionantes autónomamente
pueden asociarse con hipertiroidismo. La autonomía nodular se determina
mediante la gammagrafía, un nódulo es claramente autónomo
si es el único tejido tiroideo que muestra captación. Si
el resto de
tejido tiroideo todavía es visible, el paciente suele ser eutiroideo
y la autonomía no está descartada, es probable. La autonomía
se confirma si la TSH medida con métodos muy sensibles está
suprimida y/o no responde a la estimulación con TRH (8,14). También
se ha utilizado para confirmar la autonomía el test de supresión
con tiroxina o T3 (25 mcg/8 h. 10-13 días), la captación
de radioyodo en los nódulos autónomos no es suprimible por
la hormona tiroidea exógena (2,8,14).
Los nódulos no autónomos
(suprimibles) pueden ser tratados con hormona tiroidea: L-Tiroxina (75-100
microgramos/día), o L-Triyodotironina (50-75 microgramos/día)
para mantener la TSH: 0.2-0.4 mU/ml (2,17).
La terapia supresora se mantiene
con observación cada 3-6 meses confirmar que el nódulo
está regresando. Se considera que el tratamiento ha fracasado cuando
se produce un aumento continuo del nódulo, cuando la reducción
del tamaño a los 12 meses es menor del 50% . Si no hay supresión
del nódulo es que es autónomo y requiere escisión
quirúrgica (2).
METODO PARA VALORAR NODULOS TIROIDEOS
(MAHONEY):
El método diagnóstico
de los nódulos frios sólidos es objeto de discusión,
la tendencia más actual , por lo menos en adultos, es la de efectuar
punción aspiración con aguja fina, si no hay otros factores
de riesgo de cáncer asociados, y si la biopsia indica un proceso
benigno,
se realiza un ensayo de supresión diaria con hormona tiroidea.
Si el nódulo crece durante 3-6 meses de supresión hormonal,
o no disminuye el 50% su volumen a los 12 meses, está indicada la
cirugía (19).
Si la citología es sospechosa
o maligna se recomienda una biopsia abierta (19).
En niños con historia o
exploración sugerentes de malignidad debe procederse a la cirugía
precoz independientemente del carácter del nódulo. La alta
mortalidad en niños menores de 7 a. de edad con cáncer tiroideo
probablemente también contraindique un ensayo de tratamiento hormonal
tiroideo a esa edad (19).
La biopsia con aguja raramente
proporciona información positiva falsa y casi nunca deja un trayecto
con células cancerosas. Las limitaciones principales de las biopsias
percutáneas incluyen:
1) Un 9% de falsos negativos debidos a un error en la obtención
de la muestra.
2) La imposibilidad de distinguir entre carcinoma folicular bien diferenciado
y adenoma folicular benigno ricamente celular. Ambos procesos los diagnostica
el patólogo como sospechosos y hay que extirpar quirúrgicamente
el nódulo.
Estas muestras son más difíciles de interpretar
que los cortes histológicos de las biopsias quirúrgicas,
por lo que la destreza y el buen deseo del patólogo para leer muestras
de aspiración contribuye mucho al resultado satisfactorio de estas
biopsias (19).
METODO PARA VALORAR NODULOS TIROIDEOS (C.PATRICK MAHONEY)
EFECTUAR BIOPSIA ETAPAS DIAGNOSTICAS.
VIGILANCIA
ABIERTA.
CLINICA.
HISTORIA MEDICA
Radiación cerv.<-------- Positiva
MEN2a familiar
o MEN2b con
Negativa
calcitonina+++
Nódulo único duro<-----EXAMEN FISICO----->Nódulo(s)
incluído
o de crecimiento
en bocio difuso.
reciente.
Nódulo único
Adenopatías profun- sin alto riesgo.
Ensayo supresión
das anter. cuello.
con hormona tiro.
Ronquera, disfagia.
Metástasis pulmo<------RADIOGRAFIA TORAX.
Calcificaciones <------ RADIOGRAFIA CUELLO.
Negativas
GAMMAGRAFIA-------->Nódulo caliente.
CON I123.
Nódulo frío
ECOGRAFIA---------->Quistico que desaparece por
Sólido
aspiración.
Histologia maligna<----P.A.A.F.
o dudosa.
Histología benigna.
Nódulo que crece<----ENSAYO SUPRESION---->Nódulo 50%
nenor
Nódulo del mismo HORMONA
TIROIDEA. en 1 año.
volumen en 1 año.
Poco frecuente en niños, representa el 1%
de los cánceres a esta edad. Actualmente se admiten cuatro variedades
histológicas de carcinoma: Papilar, Folicular, Medular y Anaplásico.
La variedad mixta papilar-folicular, hoy día se incluye dentro del
tipo papilar.
El papel etiológico de la radiación
es de particular importancia en el carcinoma papilar y folicular.
El cáncer de tiroides se asocia frecuentemente
con T.H. por lo que es obligado realizar un seguimiento cuidadoso y continuo
de tales pacientes. Aunque la asociación con T.H. es un factor de
mejor pronóstico.
El carcinoma papilar es el de mas lento crecimiento de entre los carcinomas tiroideos. Se disemina vía linfáticos intraglandulares a otras partes del tiroides y a los ganglios regionales y pericapsulares, donde puede permanecer localizado durante muchos años, la siembra hematógena a sitios distantes tales como el pulmón es poco frecuente. La mayoria de los carcinomas papilares contienen elementos foliculares. El carcinoma papilar tiene tendencia a ser más maligno en >50 años, siendo la edad uno de los factores más importantes que determinan el pronóstico del carcinoma papilar. En los niños < 5 años no es infrecuente la presencia de metástasis pulmonares y en ganglios linfáticos en el momento de presentación inicial, por lo que la mortalidad es mucho mayor. Se presenta como un nódulo frio porque capta yodo menos eficientemente.
El carcinoma folicular puro se presenta con más
frecuencia en un grupo de edad mayor que el papilar (la mayoría
en >40 años). El grado de malignidad varía pero generalmente
excede el del carcinoma papilar. Raramente metastatiza los ganglios
linfáticos regionales, pero la siembra hematógena (hueso,
pulmón, hígado) ocurre relativamente pronto. El grado de
invasión determina el pronóstico y es mayor en el grupo de
edad mayor.
El carcinoma anaplásico se presenta en mayores
de 50 años.
El carcinoma medular deriva de las células
C productoras de Calcitonina y se relaciona con el síndrome de NEM
que en el 20% de los casos tiene un componente de transmisión
autosómica dominante.
El linfoma de tiroides es una rara complicación de la TH. El cuadro clínico típico es una masa tiroidea que aumenta rápidamente en un paciente con una historia de TH o de hipotiroidismo.
EL CARCINOMA PAPILAR es el tumor tiroideo maligno más frecuente
en la adolescencia. A excepción de los carcinomas papilares en niños
expuestos al accidente nuclear de Chernobyl este tumor no es agresivo y
el pronóstico es excelente.
Un carcinoma papilar solitario, confinado a un lóbulo, bien
diferenciado, sin evidencia de metástasis local o distal, su tratamiento
se limita a la excisión del tumor del lóbulo e istmo, tratamiento
con L-Tiroxina a dosis de 2 mcg/Kg/día, que se ajustará para
mantener una TSH <0.2 mcU/ml, evitando manifestaciones de hipertiroidismo,
evaluaciones seriadas de tiroides por palpación y niveles de Tiroglobulina
< 1 ng/ml con tratamiento supresor con T4 o <10ng/ml sin supresión
con T4 indican remisión. Valores superiores sugieren la presenciad
de metástasis. La enfermedad metastásica generalmente se
trata con dosis altas de yodo
radiactivo.
Los niños con carcinoma folicular, carcinomas
papilares múltiples y carcinoma con metástasis local
o distal, se recomienda la tiroidectomía total con conservación
de las paratiroides y posterior tratamiento con I131 a dosis ablativas,
supresión de la TSH con L-tiroxina y determinaciones seriadas de
Tiroglobulina.
Los carcinomas anaplásicos se tratan con
cirugía, quimioterapia y ocasionalmente radiación externas.
Los medulares no otro tratamiento que la cirugía:
tiroidectomía total y resección de tejido blando envolvente
y ganglios cervicales y mediastínicos superiores.
1.-ABE, K.; TAGUCHI, T.; OKUNO, A. et al.: "Acute suppurative thyroiditis in children". J. Pediatr, 1979; 94: 912.
2.-ARROYO, F.J.; DIAZ, J.; MORALES, F. y MARTOS, C.: "Nódulo tiroideo en el paciente pediátrico". En: GRACIA BOUTHELIER, R. (ed.): "Endocrinología pediátrica y del adolescente". Lilly. Salamanca, 1994: 493-499.
3.-BEHRMAN, R.E.; VAUGHAN, V.C.; NELSON, W.E.: "Alteraciones de la glándula tiroides". En: BEHRMAN, R.E.; VAUGHAN, V.C.; NELSON, W.E. (eds.): "Nelson tratado de pediatría". Interamericana. Mc. Graw-Hill. Madrid. 130 edición, 1990, vol. II: 1289-1304.
4.-BINIMELIS, J. y CODINA, H.: "Utilización de los antitiroideos en la enfermedad de Graves". Endocrinología, 1987; 34: 64-68.
5.-COVE, D.H.; JOHNSTON, P.: "Fetal hyperthyroidism: experience of treatment in four siblings". Lancet, 1985; 1:430.
6.-DE GROOT, L.J.; QUINTANS, J.: "The causes of autoimmune thyroid disease". Endocrine Rev. 1989; 10: 537-562.
7.-DELANGE, F.; BASTANI, S.; BENMISLOUD, M. et al.: "Definitions of
endemic goiter and cretinism, classification of goiter size and severity
of endemias, and survey techniques". In: DUNN,J.J.; PETRELI, E.A.; DAZA,
C.H. et al.(eds): "Towards the erradication of endemic goiter, cretinism
and iodine deficiency". Pan American Health Organization Scientific
Publication. 1986; 502:373.
8.-FISHER, D.A.: "The thyroid". In: KAPLAN, S.A. (ed.): "Clinical pediatric endocrinology". W.B. Saunders Company. Philadelphia, 2th. edition, 1990; 87-126.
9.-FISHER, D.A.: "Adquired juvenile hypothyroidism". In: WERNER, S.C. and INGBAR, S. H. (eds.): "The thyroid". J.B. Lippincott Company. Philadelphia, 6th. edition, 1991; 1228-1235.
10.-FISHER, D.A.; ODDIE, T.H.; JOHNSON, D.E.; NELSON, T.C.: "The diagnosis of Hashimoto's thyroiditis". J. Clin. Endocrinol. Metab., 1975; 40: 795-801.
11.-FISHER, D.A.; PANDIAN, M.R.; CARLTON, E.: "Enfermedad tiroidea autoinmunitaria: un espectro que se amplía". Clin. Pediatr. North. (ed.esp.), 1987; 4: 969-980.
12.-FOLEY, T.P.: "Goiter in adolescents". Endocrinol. Metab. Clin. North. Am. 1993; 22: 593-606.
13.-HAMBURGER, J.I.: "Management of hyperthyroidism in children and adolescents". J. Clin. Endocrinol. Metab., 1985; 60: 1019-1024
14.-HOPWOOD, N.J.; KELCH, R.P.: "Thyroid masses: approach to diagnosis and management in childhood and adolescence". Pediatr. Rev. 1993. Dec.; 14 (12): 481-7 15.-JOHNSON, P.M.: "Thyroid and whole body scanning". En: WERNER, S.C. y INGBAR, S.H. (eds.): "The thyroid". J.B. Lippincott Company. Philadelphia, 1986; 458-478.
16.-LA FRANCHI, S.; MANDEL, S.H.: "Graves' disease in the neonatal period and childhood". In: WERNER, S.C. and INGBAR, S.H. (eds.): "The thyroid". J.B. Lippincott Company. Philadelphia, 6th. edition, 1991; 1237-1246.
17.-LARSEN, P.R.; INGBAR, S.H.: "The thyroid gland". In: WILLIAMS (ed.): "Textbook of endocrinology". W.B. Saunders Company, 8th. edition. Philadelphia, 1992: 357.
18.-LECHUGA, J.L.; FIDALGO, M.C.; LUBIAN, S.P., JAEN, F. y MERINO, J.: "Hipertiroidismo: enfermedad de Graves-Basedow". En: GRACIA BOUTHELIER, R. (ed.): "endocrinología pediátrica y del adolescente". Lilly. Salamanca, 1994: 487-491.
19.-MAHONEY, C.P.: "Diagnóstico diferencial del bocio". Clin. Pediatr. North. (ed. esp.). 1987; 4: 953-968.
20.-MALDONADO, S.; BARRIO, R.; ALONSO, m; LUCIO, A. y YTURRIAGA, R.:
"Enfermedad de Graves infantil". An. Esp. Pediatr., 1988; 29, 6, 440-444.
21.-MATOVINOVIC, J.; HAYNER, N.S.; EPSTEIN, F.H. et al.: "Goiter and other thyroid disease in Tecumseh", Michigan. JAMA, 1965; 192: 134-40.
22.-MATSURA, N.; KONISHI, J.; FUJIEDA, K. et al.: "TSH-receptor antibodies in mothers with Graves' disease and outcome in their offspring". Lancet, 1988; 1:14.
23.-MUÑOZ, M.T.; POZO, J.; ARGENTE, J.: "Bocio en la edad pediátrica". En: GRACIA BOUTHELIER, R. (ed.): "Endocrinología pediátrica y del adolescente". Lilly, Salamanca, 1994; 461-466.
24.-PONT, A.: "Multiple endocrine neoplasia syndromes". West J. Med. 1980; 132: 301.
25.-PRIETO, J.; ALVAREZ, E.; CEDENO, J. y cols.: "Tiroiditis de Hashimoto". En: GRACIA BOUTHELIER, R. (ed.): "Endocrinología pediátrica y del adolescente". Lilly, Salamanca, 1994; 481-486.
26.-RALLISON, M.; DOBYNS, B.M.; KEATING, F.R. et al. : "Ocurrence and natural history of thyroiditis in children". J. Pediatr., 1975; 86: 675.
27.-REFETOFF, S.: "Thyroid hormone resistance syndromes". In: WERNWR, S.C. and INGBAR, S.H. (eds.): "The thyroid". J.B. Lippincott Company. Philadelphia, 6th. edition, 1991; 1280-1293.
28.-TAGUCHI, T.; OKUNO, A.; FUJITA, K. et al. : "Etiologic factors in acute suppurative thyroiditis". J. Infect. Dis., 1982; 146: 447.
29.-TAMAKI, H.: AMINO, N.; AOZASA, M. et al.: "Universal predictive criteria for neonatal overt thyrotoxicosis requiring treatment". Am. J. Perinatol. 1988; 5: 152.
30.-TROWBRIDGE, F.L.; MATOVINOVIC, J.; McLAREN, G.D. ET AL.: "Iodine
and
goiter in children". Pediatrics, 1975; 56: 82-90.
31.-VOLPE, R.: "The pathology of thyroiditis". Hum. Pathol., 1978; 9: 429.
32.-ZAKARIJA, M.; McKENZIE, J.M.: "Pregnancy-associated changes in the thyroid-stimulating antibody of Graves' disease and the relationship to neonatal hyperthyroidism". J. Clin. Endocrinol. Metab. 1983; 57: 1036.
33.-ZAKARIJA, M.; McKENZIE, J.M.; HOFFMAN, W.H.: "Prediction and therapy of intrauterine and late-onset neonatl hyperthyroidism". J. Clin. Endocrinol. Metab. 1986; 62: 368.
34.-ZIMMERMAN, D. y GAN-CASIANO, M.: "Hipertiroidismo en niños
y adolescentes". Clin. Pediatr. North. (ed. esp.), 1990; 6: 1333-1356.