CARCINOMA DIFERENCIADO DE TIROIDES EN NIÑA DE 12 AÑOS: CONTROVERSIA EN EL TRATAMIENTO

 

 Francisco Javier Vílchez López. H. U. Puerta del Mar, Cádiz

 

 

Caso clínico: Se presenta el caso de una paciente de 12 años de edad, sin antecedentes personales ni familiares de interés, que presenta en los tres meses previos a la consulta, aparición y crecimiento rápido de una tumoración anterocervical, sin que exista clínica compresiva ni sugestiva de disfunción tiroidea.

 

A la exploración destaca la existencia de un sobrepeso, con un IMC +1.8 DS para su sexo y edad, y en cuello se palpa un nódulo de 5 cm en istmo tiroideo, de consistencia aumentada, móvil con la deglución y sin adenopatías laterocervicales palpables. El resto de la exploración es anodina.

 

La determinación de hormonas tiroideas se encuentra dentro de la normalidad. En la ecografía tiroidea se confirma la existencia de un nódulo de 4,5 cm x 2,5 cm en istmo tiroideo, sólido, que muestra una ecoestructura heterogénea. No se encuentran adenopatías laterocervicales. La PAAF fue compatible con proliferación folicular, por lo que, ante la imposibilidad de diferenciar entre adenoma y carcinoma folicular con dicho resultado citológico, se remite a Cirugía para tratamiento quirúrgico.

 

En una primera intervención se realizó una lobectomía izquierda más istmectomía, y en la anatomía patológica se objetiva una tumoración epitelial de 3,5 cm con cápsula de grosor intermedio, formada por células oncocíticas de citoplasma granular eosinófilo, sin atipias ni mitosis, existiendo una infiltración capsular y permeación de los vasos capsulares. Con el diagnóstico de carcinoma de células de Hürthle invasivo se procede a la extirpación del resto tiroideo, en el que se detectan múltiples formaciones tumorales no encapsuladas, formadas por folículos con escaso coloide, revestido por células oncocíticas.

 

Mes y medio tras la intervención y en estado hipotiroideo (TSH > 50 mcUI/ml, con TG negativa) se le administra una dosis terapéutica de 131-I y se inició tratamiento supresor con levotiroxina. El rastreo postratamiento solo muestra restos glandulares en el lecho tiroideo, sin que se objetiven otros depósitos patológicos. A los 6 meses y al año de la intervención se le realiza ecografía tiroidea, que no muestra restos glandulares ni signos de recidiva local, y radiografía de tórax, sin encontrar signos de extensión de la enfermedad.

 

Al año de evolución se le realiza un scanning, previa administración de TSH recombinante, con 131-I y con TC-MIBI, que no han detectado acúmulos patológicos, manteniendo niveles de TG suprimidos, con anticuerpos antitiroglobulina negativos. Continúa con seguimiento estrecho dada la alta posibilidad de recidiva que presenta el carcinoma tiroideo en la edad pediátrica, más aún con la estirpe histológica del tumor.