JOURNAL
D'ENDOCRINOLOGIE PÉDIATRIQUE - 13 de septiembre 2004
COMITÉ DE REDACCIÓN: Sergio
Bernasconi, Raja Brauner, Michel
Colle, Régis Coutant, Michel David, François Despert, Zvi
Laron, Juliane Léger,
Bruno Leheup, Jean-Marie Limal, Marc Maes, Chantal Metz, Primus E.
Mullis, Marc
Nicolino, Michel Polak, Sylvie Soskin, Maïthé Tauber et Charles
Sultan.
HORMONA DE CRECIMIENTO Y
COMPOSICIÓN CORPORAL EN NIÑOS MENORES DE 2 AÑOS
CON SÍNDROME DE PRADER-WILLI
La AMM
(autorización
de tratamiento) europea obtenida en 2000 para el tratamiento con
hormona de
crecimiento en niños con síndrome de Prader-Willi (SPW)
no precisaba límite de
edad inferior. En efecto, los estudios respecto a niños muy
pequeños no estaban
disponibles y como para todas las enfermedades raras, los ensayos
terapéuticos
de grandes cohortes de pacientes a diferentes edades son imposibles de
realizar. Por otra parte, en este síndrome, el
diagnóstico se hace de media hoy
día a la edad de 5 años (incluso hace algunos años
a los 10). Por otra parte,
el diagnóstico precoz en los primeros meses es simple y posible
si se considera
que toda hipotonía neonatal inexplicada es un SPW mientras no se
demuestre lo
contrario. Los neonatólogos están en primer lugar en el
diagnóstico precoz
porque el 90 % de estos niños están hospitalizados. Desde
1997, los niños de la
región Midi-Pyrénées se diagnostican la gran
mayoría en los primeros días de
vida (antes de 2 meses).
Urs Eiholzer de Zurich (1) refiere
los resultados de 30
meses de tratamiento con hormona de crecimiento (GH) en 11 niños
(7 chicas y 4
chicos) con edad media de 1’2 ± 0’5 años con un grupo
comparativo de 6 niños (1
chica y 5 chicos) con edad media de 0’4 ± 0’1 año
tratados con coenzima Q (para
una posible mejoría del tono y de la actividad física a
dosis de 2’5
mg/kg/día).
El efecto mayor referido es el de la
composición corporal
medida con agua deuterio: los niños tratados con GH tienen un
aumento
significativo de la masa magra (MM) de 0’25 ± 0’3 SDS con una
normalización a
los 30 meses (grupo testigo). Paralelamente en el curso del primer
año, los
niños del grupo de coenzima Q tienen un descenso de la MM de
-0’46 ± 0’3 SDS.
Existe pues un efecto curativo (normalización a los 30 meses) y
un efecto
preventivo de la disminución de la MM a esta edad.
Además, el porcentaje de
masa grasa (MG) de estos niños, aunque elevado en
relación a los otros niños y
sobre todo su débil relación peso/talla a esta edad
aumenta el primer año (+
0’71 ± 0’74 / año) en el grupo de coenzima Q mientras que
disminuye los 6
primeros meses bajo GH y luego permanece estable. La dosis de GH
utilizada es
de 0’025 mg/kg/día es decir 0’175 mg/kg/semana.
Paralelamente, el crecimiento de los
niños tratados con GH
mejora. La baja talla en DS al inicio del tratamiento varía de –
2’7 ± 1’8 DS a
– 0’85 DS tras 3 años de tratamiento. En el grupo de coenzima Q,
el primer año
no hay modificación significativa de la talla (- 1’87 ±
1’0 a - 1’73 ± 0’9 DS).
Diez niños de los 16 tienen una talla inferior a – 2 DS al
inicio del estudio
(8 en el grupo de GH y 2 en el grupo de coenzima Q).
Como en los niños que tienen
un déficit de GH, cuanto más
precoz se inicia el tratamiento en los SPW, mejores serán los
resultados. Se
puede lamentar que el autor no menciona en este trabajo otros efectos
sobre el
tono o la motricidad, que podrían ser argumentos suplementarios
a favor de la
precocidad del tratamiento.
Este artículo está
publicado por el autor que refirió hace 2 años el
fallecimiento de un niño de algunos meses bajo tratamiento con
GH (2). Hoy día,
se han referido varios casos de fallecimiento sin que se pueda
relacionar las
muertes con el tratamiento con GH (3). Además hay que
señalar que los niños SPW
tienen una mortalidad y una morbilidad espontánea más
elevada en cualquier
franja de edad asociadas a falsas vías, muerte súbita
idiopática,
complicaciones respiratorias y complicaciones debidas a la obesidad
(4).
Se trata de pacientes
frágiles debido a
disfunciones múltiples y complejas de origen central con
alteraciones del
automatismo respiratorio y de la termorregulación. Los primeros
trabajos
referían el efecto del tratamiento con GH sobre el sueño
de los niños pequeños
y mostraban una disminución significativa del número de
apneas centrales pero
una tendencia al aumento de apneas obstructivas. Esto justifica el
examen ORL
de estos niños con exéresis de las vegetaciones y las
amígdalas si es necesario
(muy frecuente) en buenas condiciones de vigilancia postoperatoria
(monitorización cardiaca y reanimación cercana). Este
artículo podía haber
mencionado los hallazgos sobre la función respiratoria, el
estado ORL, la
morbilidad general de estos niños, pero era quizás
demasiado pronto.
De todas formas, estamos hoy
convencidos de la necesidad de
reunir datos de estos niños respecto a la morbilidad y
mortalidad, y la
eficacia de la GH sobre los aspectos mayores del síndrome (5).
Maithé
Tauber. Hôpital
des
Enfants, Toulouse
BIBLIOGRAFÍA:
(1) Eiholzer U, L'Allemand
D, Schlumpf M, Rousson V, Gasser T, Fusch
C. Growth hormone and body composition in children younger than 2 years
with
Prader-Willi syndrome. J Pediatrics 2004; 144(6):753-58.
(2) Eiholzer U, Nordmann Y, L'Allemand D. Fatal outcome of sleep apnoea
in PWS
during the initial phase of growth hormone treatment. Horm Res 2002; 58
(suppl
3):24-26.
(3) Schrander-Stumpel C, Curfs L, Sastrowijoto P, Cassidy SB, Schrander
J,
Fryns JP. Prader-Willi syndrome: causes of death in an international
series of
27 cases. Am J Med Genetics 2004;124(A):333-38.
(4) Stevenson DA, Anaya TM, Clayton-Smith J et al. Unexpected death and
critical illness in Prader-Willi syndrome: report of ten individuals.
Am J Med
Genetics 2004;124A:158-64.
(5) Burman P, Ritzen EM, Lindgren AC. Endocrine dysfunction in
Prader-Willi
syndrome: a review with special reference to GH. Endocrine Reviews
2001; 22(6):787-799.